my AUGUST DIGEST
Mes de pequeñas cosas. De volver a mover mi cuerpo, nadar, entrenar. De comidas, risas y cervezas frías. De celebrar el amor de las personas que quiero y seguir construyendo el mío en los días más normales.
Cosas que me hicieron reír y fotos que probablemente no significarían mucho para nadie más.
También hubo días más silenciosos.
Creo que estoy aprendiendo que estar bien no siempre se ve como estar súper increíble. A veces se ve como levantarte, trabajar, ir a nadar, compartir una comida, regresar a casa y encontrar algo pequeño que te hace feliz! Como acurrucarme con mi novio y ver anime.
Y quizá eso es lo que más quiero recordar de agosto.
No solamente lo que hice, sino cómo se veía mi vida mientras la estaba viviendo: las personas que estaban alrededor de la mesa, Nalita dormida sobre mis piernas en el carro, una copa de vinito con mi papá, el cansancio después de entrenar.
Últimamente pienso que una vida bonita probablemente se construye así. No como una colección de momentos enormes, sino como varios momentos pequeños a los que un día volteas a ver y piensas:
oh… I was happy there.
August, you were ordinary.
And I think that’s why I’ll remember you.
Cuando imaginé estar nuevamente en mi departamento, sola, sin tener que explicar mi existencia, exhalé profundamente y sentí paz.

