So plant your own gardens and decorate your own soul, instead of waiting for someone to bring you flowers
Creo que hay algo muy bonito en construir una vida que se sienta nuestra.
Plantar nuestros propios jardines y llenarlos poco a poco de todo aquello que nos despierta algo por dentro. Lugares que todavía no conocemos, libros que queremos leer, ideas que queremos crear, conversaciones que cambian nuestra manera de pensar, canciones que escucharemos mil veces y pequeñas curiosidades que aparecen por el camino.
Para mí, decorar mi propia alma significa eso:
seguir teniendo curiosidad por estar viva.
Quiero conocer el mundo.
Quiero perderme en ciudades que nunca he visto, aprender palabras en otros idiomas, probar cosas nuevas, escuchar historias de personas completamente diferentes a mí y regresar a casa siendo ligeramente distinta a quien se fue.
Quiero seguir sorprendiéndome.
Cambiar de opinión.
Encontrar nuevas obsesiones.
Hacer preguntas.
Crear cosas.
Empezar de nuevo las veces que sea necesario.
Quiero una vida que tenga historias.
De esas que empiezan con un “no sé qué estoy haciendo aquí” y terminan convirtiéndose en uno de mis recuerdos favoritos.
Quiero leer, escribir, crear, trabajar en mis ideas, viajar, caminar muchísimo, tomar fotografías, sentarme sola en algún café que encontré por casualidad y pensar: qué bonito estar aquí.
Porque mientras más conozco el mundo, más cosas descubro sobre mí.
Y quizá por eso también me gusta pensar que nunca terminamos de conocernos por completo. Siempre habrá otra versión de nosotros esperando en algún lugar que todavía no visitamos, en algo que todavía no aprendemos o en una experiencia que todavía no sabemos que nos va a cambiar.
Eso me emociona.
Saber que todavía hay muchísimo por ver.
Siempre voy a amar compartir. Los viajes, las conversaciones, la comida, la música, los descubrimientos, las fotografías y esos pequeños momentos que se vuelven mejores cuando puedes mirar a alguien y decir: “¿viste eso?”
Pero también quiero tener un mundo propio.
Mis rituales.
Mis intereses.
Mis sueños.
Mis pequeñas obsesiones.
Mis historias.
Quiero seguir cultivando una vida que me dé curiosidad vivir.
Plantar una flor cada vez que conozca un lugar nuevo, cada vez que aprenda algo, cada vez que cambie de opinión, cada vez que cree algo, cada vez que me atreva a seguir una curiosidad simplemente para descubrir a dónde me lleva.
No quiero llegar a cierta edad siendo exactamente la misma persona que soy hoy.
Quiero expandirme.
Quiero que la vida me sorprenda, me enseñe, me cambie y me dé historias que algún día pueda contar riéndome.
Y con los años, quiero mirar hacia dentro y encontrar un jardín enorme.
Un poco salvaje, probablemente.
Lleno de lugares, personas, libros, fotografías, preguntas, aventuras, aprendizajes, errores, recuerdos y todas las versiones de mí que fui encontrando mientras recorría el mundo.
Y qué bonito que otras personas también lleguen con flores.
Siempre habrá espacio para ellas.
Pero espero nunca dejar de plantar las mías.

